5 Beneficios de Tener una Planta en el Escritorio

5 Beneficios de Tener una Planta en el Escritorio

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Todos sabemos que tener algunas plantas en nuestro lugar de trabajo nos da una sensación viva y acogedora. Pero la estética no es la única razón que debes tomar en cuenta para darle un toque verde a tu oficina. Desde una mejora en la calidad del aire, hasta un aumento en la productividad, aquí te mostramos cinco beneficios de tener una planta en tu escritorio.

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1. Mejoran la calidad del aire

Además de aportar un toque acogedor al espacio de trabajo, el cultivo de plantas vivas en la oficina puede ayudar a limpiar el aire e incluso a mejorar la salud, de acuerdo a un estudio de la NASA.

En 1973, científicos de la NASA identificaron 107 compuestos orgánicos volátiles (COV) en el aire dentro de la estación espacial Skylab. Los ocupantes a menudo sufría de ardor en los ojos y dificultades respiratorias, más tarde se dieron cuenta de que eran dos de los síntomas más comunes del Síndrome del Edificio Enfermo (Síndrome asociado con el lugar de trabajo o residencia de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud).

Mientras tanto, B.C. “Bill” Wolverton, un científico ambientalista que trabaja con los militares de EE.UU., descubrió que las plantas de pantano en realidad eliminan el Agente Naranja de muestras de agua. Ampliando esta idea, Wolverton probó el uso de plantas de interior como medio para mejorar la calidad del aire interior y descubrió que crecer plantas de interior ayuda a eliminar compuestos orgánicos volátiles en el aire.

La investigación también sugiere que las plantas juegan un papel psicológico en el bienestar, y que la gente realmente puede recuperarse de la enfermedad más rápidamente en la presencia de plantas, según el estudio.

2. Reducen el estrés

En su tesis doctoral en la Universidad Surrey en el Reino Unido, el estudiante de psicología ambiental, Helen Russell, buscaba pruebas científicas de que, en efecto, las plantas podrían reducir el estrés.

En el estudio, Russell pidió a los participantes tomar una prueba de dificultad en una habitación llena de plantas y comparó su conductividad en la piel, frecuencia cardíaca y presión arterial con las personas que completaron la misma prueba sin las plantas.

De los tres tipos de mediciones realizadas, la prueba de conductividad de la piel mostró la mayor diferencia entre el grupo expuesto a plantas de la oficina y los que tomaron la prueba sin las plantas. En general, los hallazgos de Russell demostraron que las plantas aliviaron el estrés de los participantes por lo menos en esta métrica, y que los participantes se recuperaron del estrés más rápidamente en un ambiente lleno de plantas.

3. Aumentan la productividad

Tener una planta no sólo ayuda a relajarse durante un día de trabajo agotador, también puede aumentar la concentración y la productividad, permitiéndote lograr más trabajo con menos estrés.

En un estudio publicado en el “Journal of Environmental Horticulture”, investigadores de la Universidad Estatal de Washington, reportaron que tener plantas vivas en el interior, ayudaban a los trabajadores a completar las tareas con mayor concentración y eficiencia.

El estudio les pedía a los trabajadores completar una tarea sencilla en la computadora en una habitación con plantas y comparaba su desempeño con el de otros trabajadores con la misma tarea en otra habitación sin plantas.

Los resultados mostraron que la productividad aumentó en un 12 por ciento en la presencia de plantas. Además, las personas analizadas en la habitación con plantas reportaron sentirse un 10 por ciento más atentos y alertas después de realizar la tarea que aquellos que la hicieron sin ellas.

4. Hacen las habitaciones más cómodas

El margen de humedad recomendado para la salud humana y la comodidad es entre un 30 y 60 por ciento, pero algunas oficinas se quedan cortas en estas cifras, especialmente en verano e invierno. La baja humedad del interior puede causar un aumento de fatiga, malestar respiratorio y disminución general del bienestar en el lugar de trabajo; pero el mismo estudio de la Universidad Estatal de Washington sugiere que un toque de ‘verde’ en el lugar puede ayudar a solucionar este problema también.

Los resultados muestran que, cuando las plantas se añadieron a una habitación, la humedad se elevó significativamente pero no excesivamente. En un caso, la humedad relativa sin plantas promedió un 25 por ciento, y con plantas llegó a un 30 por ciento, el rango ideal de confort para la habitación.

5. Mantienen el ambiente en tu mente

Mantener una planta en el escritorio tiene un montón de beneficios para la salud y el bienestar, pero no hay que olvidar las formas intangibles en las que una planta puede aumentar tu estilo verde.

Teniendo una planta en tu escritorio de trabajo te recuerda lo importante que es cuidar de la Tierra y por qué llevar una vida eco-amigable significa mucho para ti.

Cada vez que riegas tu planta, dejas ver a tu mente lo que te gusta del medio ambiente y canalizas estos sentimientos acogedores haciéndolos parte de una conciencia ecológica traducida en hábitos dentro de una rutina en tu lugar de trabajo, de la misma forma en la que preferimos productos reutilizables encima de desechables, reduciendo el consumo de papel y la conservación de la energía.

Fuente:

Earth 911

Ideas para mejorar el medio ambiente.

blog1El Congreso Nacional del Medio Ambiente (Conama) propone algunas Ideas verdes” con un triple objetivo: impulsar la economía, generar empleo y favorecer el medio ambiente.  

Aunque esta iniciativa se llevó a cabo en España, podemos proponerlas para implementarlas en nuestro país.

1- Efectuar una profunda reforma fiscal que incentive las actividades con menor impacto ambiental y que sea socialmente justa. Se trata de introducir una verdadera fiscalidad verde en el país que incentive el uso más eficiente de los recursos y penalice las actividades más contaminantes, asegurando una redistribución justa de las rentas para no perjudicar a los más desfavorecidos. La intención es promover un crecimiento de la economía más sostenible y un decrecimiento de las actividades con mayor coste ambiental.

2- Promover el consumo de productos locales con menor huella de carbono. El etiquetado de los productos en función de sus emisiones, tal y como se está realizando ya en supermercados de otros países europeos, como Francia, permite incentivar el consumo de productos locales con menor huella de carbono.

3- Regular el balance neto para favorecer que los particulares generen su propia energía. El progresivo encarecimiento de los precios de la electricidad y el abaratamiento de algunas energías renovables hacen cada vez más factible el autoconsumo, es decir, que los particulares generen sus propia energía con placas fotovoltaicas u otros sistemas. Sin embargo, para que esto se haga realidad, se necesita regular lo que se denomina el balance neto. Este procedimiento permite que un particular inyecte a la red la energía que no va a utilizar en un momento dado y que a cambio pueda coger de la red luego la que necesite cuando no haya sol o viento, quedando el balance igualado.

4- Crear bancos de hábitats para financiar proyectos de conservación. Este nuevo concepto resulta interesante para conseguir financiación para la conservación. Esta fórmula puede adoptar formas muy distintas, pero en países como EEUU ya se está utilizando para compensar los impactos ambientales de determinados proyectos, bajo el principio de la UE “quien contamina, paga” (o “repara”). La clave es que no se produzca una pérdida neta de ese ecosistema, es decir, por cada hectárea o unidad afectada el agente económico obligado a la compensación tiene que financiar la recuperación de al menos la misma cantidad en otro espacio con un especial valor biológico o ecológico.

5- Ayudar a establecerse a nuevos agricultores en entornos rurales y la periferia de ciudades. Otro de los sectores donde se puede generar empleo es en el de la agricultura ecológica. Para ello, se debería apoyar la recuperación de tierras agrícolas, tanto en el medio rural como en las afueras de ciudades, además de promover los mercados de alimentos locales. Esto no solo ayudaría a dinamizar algunas zonas rurales (importante para reducir los incendios), sino que además contribuiría a reducir el impacto en el transporte de la comida.

6- Crear nuevas redes de comunicación para aumentar la participación ciudadana en las decisiones. Hay que activar nódulos y redes de comunicación ciudadana activos y estables, que intervengan en la estrategia de la ciudad para que ésta se convierta en un espacio cohesionado generador de ideas.

7- Obligar a las entidades bancarias que reciben ayudas públicas a tener en cuenta parámetros sociales y ambientales. Hay que controlar la actividad especulativa de la banca y conseguir que vuelva a cumplir su función comercial tradicional, financiando proyectos de interés para el conjunto de la sociedad y repensando su actividad de cara a sus stakeholders. Sería interesante que para conceder créditos todas las entidades, y en mayor medida las rescatadas, tuvieran en consideración otro tipo de riesgos a los habituales, como pueden ser parámetros sociales y ambientales de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Esto obligaría también a los solicitantes del crédito a aportar más información sobre su actividad, reduciendo de este modo la morosidad.

8- Fijar el pago de tasas de recogida de residuos sólidos urbanos en función de la calidad de la separación. Aquellas comunidades de vecinos que separasen de forma correcta sus desechos obtendrían un descuento en su tasa por costar menos la gestión de sus residuos. Al contrario, las que aumenten el coste de la gestión por no separar sus residuos tendrían que pagar más. Esta medida, al mejorar la separación en origen, aumentaría el valor de los residuos y sus posibilidades económicas.

9- Fomentar la colaboración público privada en la gestión de los bosques. La colaboración de las empresas privadas con las administraciones para gestionar montes públicos, con las salvaguardas pertinentes (planes de ordenación previamente aprobados y una hoja de ruta para la certificación forestal), puede ayudar a reducir los incendios, generar empleo local, garantizar el suministro de biomasa o dar rentabilidad a la gestión y conservación de estas áreas forestales (a esto ayudaría también el fomento de sistemas de monetización de los servicios prestados por los ecosistemas).

10- Incluir el coste energético de las casas en su valoración de mercado. Una de las áreas claves para impulsar la economía y crear empleo es la de la rehabilitación energética de viviendas. Esto se puede conseguir con medidas relacionadas con la certificación energética o incluso obligando a incluir el coste energético en el precio de alquiler y venta de viviendas y oficinas.

11- Introducir peajes “inteligentes” que promuevan el transporte colectivo y el uso de vehículos de bajas emisiones. Hoy en día existe ya la tecnología para introducir peajes “inteligentes” que penalicen solo a determinados vehículos en función de sus emisiones, su nivel de ocupación, la congestión de cada zona. Estas medidas, tanto en ciudad como en autovías, pueden contribuir a aumentar el uso del transporte público, a mantener las infraestructuras y a cambiar el parque móvil del país, para ir hacia a una movilidad eléctrica que reduzca la enorme factura del petróleo.

12- Establecer un IVA reducido para los biocombustibles sólidos y las calderas de biomasa. Esta es una forma de aumentar la competitividad de la biomasa, uno de los sectores con mayor potencial de creación de empleo, tal y como ocurre en países como Alemania, Francia o Reino Unido.

13- Introducir planes de eficiencia para reducir la huella de carbono de los edificios de uso público. Los espacios de uso público resultan clave como ejemplo para demostrar la viabilidad e interés económico de introducir medidas (rehabilitación, renovables…) que reduzcan de forma drástica la huella de carbono de los edificios.

14- Dar a conocer los consumos medios de los edificios para promover la eficiencia. Disponer de información rigurosa sobre el verdadero consumo de edificios resulta de gran interés para promover actuaciones tanto voluntarias como obligatorias. Por un lado, puede incentivar el ahorro de aquellas personas que descubran que gastan más que la media de sus vecinos de barrio. Pero también resulta útil para penalizar el derroche, lo que puede proporcionar recursos para combatir a su vez la pobreza energética, un problema que afecta ya a más del 10% de la población.

¿Qué otras propuestas agregarían?

Vía /  Conama