Cómo calcular tu Huella Ecológica

Cómo calcular tu Huella Ecológica

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De la misma forma que al caminar dejamos nuestra huella, nuestro modo de vida deja una huella ecológica, es decir, provoca un impacto ambiental determinado.

En la actualidad nadie pone en duda la responsabilidad del hombre en la contaminación del planeta y en el agotamiento constante y progresivo de los recursos naturales. Puesto que urgen soluciones que ofrezcan un poco de luz a tan oscuro problema, es necesario crear una conciencia ecológica individual que nos haga adoptar acciones sostenibles en nuestra vida cotidiana.

La huella ecológica es una medida indicadora de la demanda humana que se hace de los ecosistemas del planeta poniéndola en relación con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos. Representa «el área de aire o agua ecológicamente productivos (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesarios para generar los recursos necesarios y además para asimilar los residuos producidos por cada población determinada de acuerdo a su modo de vida en específico, de forma indefinida».

El objetivo fundamental de calcular las huellas ecológicas consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y compararlo con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente es un indicador clave para la sostenibilidad.

La ventaja de medir la huella ecológica para entender la apropiación humana está en aprovechar la habilidad para hacer comparaciones. Es posible comparar, por ejemplo, las emisiones producidas al transportar un bien en particular con la energía requerida para el producto sobre la misma escala (hectáreas).

El cálculo de la huella ecológica es complejo, y en algunos casos son imposibles, lo que constituye su principal limitación como indicador; en cualquier caso, existen diversos métodos de estimación a partir del análisis de los recursos que una persona consume y de los residuos que produce.

Clemente Álvarez de Ecolab ha escrito una maravillosa entrada explicándonos paso a paso cómo se calcula la huella ecológica.

Aquí un extracto:

La huella ecológica se suele medir en hectáreas globales (hag) por habitante y año. Es una estimación de la superficie que se necesita para producir los recursos consumidos: la superficie de campos para cultivar los alimentos y la fibra para ropa, la de los pastos para el ganado, la del mar para sostener las capturas de pesca, la de bosque para producir la madera y pulpa, o la utilizada para construir encima ciudades, carreteras o cualquier infraestructura. No tiene en cuenta el uso de agua u otros impactos generados por el consumo (como la contaminación o la pérdida de biodiversidad).

De forma muy simplificada, esta particularidad de la huella ecológica obliga a realizar un balance de las importaciones y exportaciones de los diferentes productos y traducirlo en CO2 (una medición estimativa, pues no se tiene en cuenta que en cada país del que se importan productos se usa un tipo de energía con diferentes emisiones de CO2). De esta forma, se obtiene una determinada superficie forestal necesaria para compensar todas las emisiones de CO2, que hay que añadir al resto de espacio productivo usado en el territorio para extraer la madera, los cereales, el pescado, la leche, la ropa…

[…]

El resultado final de la huella ecológica es una cantidad de hectáreas globales por habitante y año. Claro que no es lo mismo una hectárea de bosque, una de árboles para compensar CO2, una de pastos o una de ciudad. Lo que se hace es ponderar cada tipo de superficie a través de un factor de equivalencia(1) y la suma se expresa en hectáreas globales. Como detalla Calvo, en realidad la hectárea global no existe en ningún sitio, pues representa la productividad biológica media en el planeta.

HUELLA ECOLOGICA

 

Vía Diario Ecología

Factores de Contaminación del Aire y Acciones para Evitarla

Factores de Contaminación del Aire y Acciones para Evitarla

 

 

El aire es una de las necesidades básicas de la vida sobre la Tierra. La degradación del mismo es un problema en las grandes ciudades industrializadas y que conllevan repercusiones en la salud de la humanidad y en los ecosistemas.

Debemos tomar conciencia que la contaminación del aire que respiramos ya no es un problema ajeno a nuestra vida. Por lo tanto debemos comprometernos a tomar las medidas necesarias, empezando en nuestras casas, hasta en toda la comunidad para poder revertir esta situación.

 

Infografía Contaminación del aire

El impacto de la cantidad de alimentos desperdiciados en el mundo

El mundo cada año desperdicia el equivalente a la extensión de China o Mongolia en alimentos y esto afecta terriblemente al planeta. Te ofrecemos algunos consejos para ayudar a reducir el impacto.

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El mundo desperdicia un tercio de lo que produce (¡un tercio!), o, lo que es lo mismo, 1.4 billones de toneladas al año. Y lo que lo hace peor es que desperdiciamos mucha energía, agua y tierra al mismo tiempo.

Food Wastage Footprint: Impacts on Natural Resources [La huella del desperdicio: impactos en recursos naturales] es el primer estudio en analizar los impactos del desperdicio global de comida desde una perspectiva medioambiental, mirando específicamente sus consecuencias para el clima, el agua, el uso de tierra y la biodiversidad.

Principales resultados del estudio:

Cada año, los alimentos que son producidos pero no ingeridos engullen un volumen de agua equivalente al flujo anual del río Volga, en Rusia, y es responsable de añadir 3.3 billones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera del planeta. Además de esto, las consecuencias económicas ascienden a $750 billones de dólares al año.

La mayoría del desperdicio ocurre durante la producción, la cosecha y el almacenamiento de alimentos, pero el desperdicio de pequeñas empresas y del consumidor son más altas en países más ricos.

El director de FAO, José Graziano da Silva apuntó: “Todos nosotros –agricultores y pescadores, procesadores de alimentos y supermercados, gobiernos locales y nacionales, consumidores individuales—tenemos que hacer cambios en cada eslabón de la cadena alimenticia humana para prevenir que el desperdicio de comida suceda, en primer lugar, y re-usarla o reciclarla cuando no podamos”.

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Reducir y prevenir:

  • Una de las acciones más importantes para evitar tanto desperdicio es desarrollar mejores métodos de cosecha, almacenamiento, proceso, transporte y venta.
  • Los sectores públicos y privados necesitan incrementar las inversiones que se dediquen a mejora estas fallas.
  • Nuevas tecnologías pueden ayudar también. En Filipinas, las bolsas mejoradas para guardar el arroz han ayudado a reducir pérdidas en un 15 por ciento. El África, secadores solares para extender el tiempo de almacenamiento de frutas y tubérculos está funcionando para reducir pérdidas después de la cosecha.
  • Apoyar a agricultores por medio de cooperativas o asociaciones profesionales pueden realmente ayudar a reducir el desperdicio.
  • Tanto negocios como hogares necesitan implementar un mejor monitoreo para saber exactamente cuánto se desperdicia y en dónde.
  • Mejor comunicación entre todos los participantes de la cadena de abastecimiento es crucial. En particular entre proveedores y establecimientos para empatar la demanda y la venta.
  • El empaquetamiento reducido o mejorado también juega un papel importante en esto. Los paquetes excesivos (que son casi todos) no son sustentables.
  • Mejores hábitos de consumo. Cuando estés en un restaurante pide porciones más pequeñas o llévate las sobras a casa. No desperdicies nada en el plato. Y al igual, cuando hagas tus compras, compra sólo lo que estás seguro que vas a comer, no compres de más; mejor, si te hace falta algo, vuelve a la tienda por él.
  • Cuando no es posible la digestión de productos, la mejor manera de desechar las sobras en haciendo una composta y utilizarla para tus plantas. No quemes comida, los gases emitidos son altamente peligrosos para el planeta.

Incluimos un video realizado por la ONU, que explica en términos didácticos la emergencia ante el desperdicio desmedido de comida (en inglés).

[Unep.org]

Vía: Ecoosfera

Beneficios de comprar a granel

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Comprar a granel brinda muchos beneficios al medio ambiente, desde el ahorro de residuos sólidos en empaques, hasta el control del tamaño de las porciones. Además se reduce dramáticamente la huella de carbono de los alimentos, en tanto los productos a granel requieren mucho menos transportación antes de llegar a la tienda de comestibles o al supermercado.

Según un estudio realizado por consejo “Bulk is Green” (BIG) en colaboración con la Universidad Estatal de Portland, si cada consumidor americano optara por las compras a granel, se ahorrarían más de 26 millones de libras de residuos  sólidos en los rellenos sanitarios provenientes de los envases, en tan sólo un mes.

También el estudio de BIG arrojó que si el consumidor promedio comprara todas las almendras a granel para un mes, se ahorrarían 6 millones de libras de desecho en los rellenos sanitarios, mientras que la avena ahorraría 5 veces el equivalente a su empaque como residuo sólido.

Además de salvar el medio ambiente, el estudio arrojó que los alimentos comprados a granel cuestan un 89% menos que adquiridos en sus envases.

¿Cómo almacenar tus alimentos a granel?

Lo ideal siempre es en envases de plástico o metal, en sitios obscuros y fríos en tu alacena. Puedes optar por:

  • Envases de vidrios reutilizables.
  • Contenedores de acero inoxidable
  • Contenedores de plástico libres de BPA o Bisfenol A (Sustancia tóxica presente en algunos elementos de plástico).
  • Envases viejos de galletas.

Vía: Earth 911

El impacto de los videojuegos en el medio ambiente.

videojuegos1El tiempo pasa tan rápido que pocas veces nos detenemos a pensar qué impacto tienen las cosas que tenemos cerca. La televisión que enciendes todos los días, el teléfono con el que te comunicas con tus seres queridos, las consolas de videojuegos con las que te entretienes con tu familia los fines de semana. Pero, ¿te has puesto a pensar en qué tanto afecta la creación, fabricación y el uso de estos “inofensivos” aparatos eléctricos?

A continuación unos datos interesantes respecto al impacto de los videojuegos en el medio ambiente:

  • Si todos los videojuegos y consolas producidas por una prestigiada marca de videojuegos, terminaran en un terreno, abarcarían el tamaño de 5,555 Estatuas de la Libertad.
  • En total se han vendido 2,721,554 toneladas en videojuegos y consolas se han vendido en todo el mundo.
  • La prestigiada marca de videojuegos ha reciclado sólo 78 000 toneladas de ese total siguiendo a este ritmo, le tomaría 1,453 años para reciclar todos los juegos y consolas que ha vendido.
  • Toma 0.4 galones de petróleo crudo para hacer 454 gramos de plástico.  Casi la mitad del petróleo y derivados industriales que se vierten en el mar son residuos que vuelcan las ciudades costeras. Los derrames de petróleo representan una de las mayores causas de la contaminación oceánica. Ocasionan gran mortandad de aves acuáticas, peces y otros seres vivos de los océanos, alterando el equilibrio del ecosistema. 
  • Si todos los videojuegos fueran descargables en lugar de fabricados, se salvarían 2.4 billones de galones de petróleo crudo, o más de cuatro veces el consumo anual de petróleo Italia.
  • De hecho, existen más videojuegos en existencia que personas en el mundo. El último dato oficial calculado en el 2011 es de 7,000 millones de habitantes.
  • El plástico que se usa para hacer la mayoría de los videojuegos y consolas no se descompone nunca.
  • Si todos los juegos de Call of Duty se pudieran descargar en la computadora en lugar de ser fabricados, tendrían el mismo impacto por contaminación que sacar 20,131 autos del tráfico al año.

¿Qué crees que se puede hacer al respecto?

Fuentes:

http://www.es.wikipedia.org

http://www.playstationpure.be
http://www.greenpeace.org
http://www.nintendo.com

 

Ideas para mejorar el medio ambiente.

blog1El Congreso Nacional del Medio Ambiente (Conama) propone algunas Ideas verdes” con un triple objetivo: impulsar la economía, generar empleo y favorecer el medio ambiente.  

Aunque esta iniciativa se llevó a cabo en España, podemos proponerlas para implementarlas en nuestro país.

1- Efectuar una profunda reforma fiscal que incentive las actividades con menor impacto ambiental y que sea socialmente justa. Se trata de introducir una verdadera fiscalidad verde en el país que incentive el uso más eficiente de los recursos y penalice las actividades más contaminantes, asegurando una redistribución justa de las rentas para no perjudicar a los más desfavorecidos. La intención es promover un crecimiento de la economía más sostenible y un decrecimiento de las actividades con mayor coste ambiental.

2- Promover el consumo de productos locales con menor huella de carbono. El etiquetado de los productos en función de sus emisiones, tal y como se está realizando ya en supermercados de otros países europeos, como Francia, permite incentivar el consumo de productos locales con menor huella de carbono.

3- Regular el balance neto para favorecer que los particulares generen su propia energía. El progresivo encarecimiento de los precios de la electricidad y el abaratamiento de algunas energías renovables hacen cada vez más factible el autoconsumo, es decir, que los particulares generen sus propia energía con placas fotovoltaicas u otros sistemas. Sin embargo, para que esto se haga realidad, se necesita regular lo que se denomina el balance neto. Este procedimiento permite que un particular inyecte a la red la energía que no va a utilizar en un momento dado y que a cambio pueda coger de la red luego la que necesite cuando no haya sol o viento, quedando el balance igualado.

4- Crear bancos de hábitats para financiar proyectos de conservación. Este nuevo concepto resulta interesante para conseguir financiación para la conservación. Esta fórmula puede adoptar formas muy distintas, pero en países como EEUU ya se está utilizando para compensar los impactos ambientales de determinados proyectos, bajo el principio de la UE “quien contamina, paga” (o “repara”). La clave es que no se produzca una pérdida neta de ese ecosistema, es decir, por cada hectárea o unidad afectada el agente económico obligado a la compensación tiene que financiar la recuperación de al menos la misma cantidad en otro espacio con un especial valor biológico o ecológico.

5- Ayudar a establecerse a nuevos agricultores en entornos rurales y la periferia de ciudades. Otro de los sectores donde se puede generar empleo es en el de la agricultura ecológica. Para ello, se debería apoyar la recuperación de tierras agrícolas, tanto en el medio rural como en las afueras de ciudades, además de promover los mercados de alimentos locales. Esto no solo ayudaría a dinamizar algunas zonas rurales (importante para reducir los incendios), sino que además contribuiría a reducir el impacto en el transporte de la comida.

6- Crear nuevas redes de comunicación para aumentar la participación ciudadana en las decisiones. Hay que activar nódulos y redes de comunicación ciudadana activos y estables, que intervengan en la estrategia de la ciudad para que ésta se convierta en un espacio cohesionado generador de ideas.

7- Obligar a las entidades bancarias que reciben ayudas públicas a tener en cuenta parámetros sociales y ambientales. Hay que controlar la actividad especulativa de la banca y conseguir que vuelva a cumplir su función comercial tradicional, financiando proyectos de interés para el conjunto de la sociedad y repensando su actividad de cara a sus stakeholders. Sería interesante que para conceder créditos todas las entidades, y en mayor medida las rescatadas, tuvieran en consideración otro tipo de riesgos a los habituales, como pueden ser parámetros sociales y ambientales de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Esto obligaría también a los solicitantes del crédito a aportar más información sobre su actividad, reduciendo de este modo la morosidad.

8- Fijar el pago de tasas de recogida de residuos sólidos urbanos en función de la calidad de la separación. Aquellas comunidades de vecinos que separasen de forma correcta sus desechos obtendrían un descuento en su tasa por costar menos la gestión de sus residuos. Al contrario, las que aumenten el coste de la gestión por no separar sus residuos tendrían que pagar más. Esta medida, al mejorar la separación en origen, aumentaría el valor de los residuos y sus posibilidades económicas.

9- Fomentar la colaboración público privada en la gestión de los bosques. La colaboración de las empresas privadas con las administraciones para gestionar montes públicos, con las salvaguardas pertinentes (planes de ordenación previamente aprobados y una hoja de ruta para la certificación forestal), puede ayudar a reducir los incendios, generar empleo local, garantizar el suministro de biomasa o dar rentabilidad a la gestión y conservación de estas áreas forestales (a esto ayudaría también el fomento de sistemas de monetización de los servicios prestados por los ecosistemas).

10- Incluir el coste energético de las casas en su valoración de mercado. Una de las áreas claves para impulsar la economía y crear empleo es la de la rehabilitación energética de viviendas. Esto se puede conseguir con medidas relacionadas con la certificación energética o incluso obligando a incluir el coste energético en el precio de alquiler y venta de viviendas y oficinas.

11- Introducir peajes “inteligentes” que promuevan el transporte colectivo y el uso de vehículos de bajas emisiones. Hoy en día existe ya la tecnología para introducir peajes “inteligentes” que penalicen solo a determinados vehículos en función de sus emisiones, su nivel de ocupación, la congestión de cada zona. Estas medidas, tanto en ciudad como en autovías, pueden contribuir a aumentar el uso del transporte público, a mantener las infraestructuras y a cambiar el parque móvil del país, para ir hacia a una movilidad eléctrica que reduzca la enorme factura del petróleo.

12- Establecer un IVA reducido para los biocombustibles sólidos y las calderas de biomasa. Esta es una forma de aumentar la competitividad de la biomasa, uno de los sectores con mayor potencial de creación de empleo, tal y como ocurre en países como Alemania, Francia o Reino Unido.

13- Introducir planes de eficiencia para reducir la huella de carbono de los edificios de uso público. Los espacios de uso público resultan clave como ejemplo para demostrar la viabilidad e interés económico de introducir medidas (rehabilitación, renovables…) que reduzcan de forma drástica la huella de carbono de los edificios.

14- Dar a conocer los consumos medios de los edificios para promover la eficiencia. Disponer de información rigurosa sobre el verdadero consumo de edificios resulta de gran interés para promover actuaciones tanto voluntarias como obligatorias. Por un lado, puede incentivar el ahorro de aquellas personas que descubran que gastan más que la media de sus vecinos de barrio. Pero también resulta útil para penalizar el derroche, lo que puede proporcionar recursos para combatir a su vez la pobreza energética, un problema que afecta ya a más del 10% de la población.

¿Qué otras propuestas agregarían?

Vía /  Conama